VISIÓN ERRADA (micchādiṭṭhi) Y ORIGEN CONDICIONADO

Supongamos que alguien quisiera hacer una marca. Tomaría un trozo de madera o una piedra, lo colocaría en el piso y lo llamaría una marca. en realidad no es una marca, no hay ninguna marca, por eso es que debemos determinarla en la existencia. De la misma manera determinamos ciudades, gente, ganado, ¡todo! ¿por qué debemos determinar estas cosas? porque en su origen no existen.
conceptos tales como monje o laico también son determinaciones. determinamos o fijamos esas cosas en la existencia porque intrínsecamente no están allí. es como tener un plato vacío –pueden poner lo que quieran en él, ya que está vacío–. Ésta es la naturaleza de la realidad determinada. Hombre y mujer son simplemente conceptos determinados o fijados, como lo son todas las cosas a nuestro alrededor.

Si conocemos claramente la verdad de la determinación, sabremos que no hay seres, ya que seres son cosas determinadas. Al comprender que estas cosas son simplemente determinaciones, pueden estar en paz. pero si creen que la persona, el ser, lo mío, lo de ellos y así seguidamente son cualidades intrínsecas, entonces van a llorar y reír sobre ellas.

Éstas son las propagaciones de los factores condicionados. si tomamos esas cosas como nuestras, habrá siempre sufrimiento. esto es micchādiṭṭhi, visión errada. los nombres no son intrínsecamente realidades, son verdades provisionales. sólo después de nacer nos otorgan nombres, ¿no es así? ¿o ya tenían el nombre cuando nacieron? el nombre viene después, ¿correcto? ¿por qué debemos determinar esos nombres? porque intrínsecamente no están allí.
Deberíamos entender claramente estas determinaciones. Bien, mal, alto, bajo, negro y blanco son todas determinaciones. estamos todos perdidos en las determinaciones. es por eso que en las ceremonias funerales los monjes can-tan Aniccā vata saṅkhārā… “las condiciones son transitorias, surgen y desaparecen…” Ésa es la verdad. ¿qué es aquello que habiendo surgido no desaparece? Todo surge y luego cesa. la gente nace y luego se muere. Malos estados de ánimo surgen y luego cesan. Buenos estados de ánimo surgen y luego cesan. ¿Han visto alguna vez a alguien llorar durante tres o cuatro años? cuando mucho podrían ver gente llorando toda una noche, y luego las lágrimas se secan.

Habiendo surgido, cesan…
Tesaṃ vūpasamo sukho (“y en el pasar hay paz”).

Si comprendemos los saṅkhāra, las proliferaciones y, en consecuencia, las contenemos, ésa es la más grande felicidad. esto es ver-dadero mérito, el calmarse de las proliferaciones, el calmarse del ser, el calmarse de la individualidad, del agobio del yo. Trascendiendo estas cosas uno ve lo incondicionado. esto significa que no importa lo que pase, la mente no prolifera a su alrededor. no hay nada que pueda sacar la mente de su equilibrio natural. ¿qué otra cosa podrían querer? Éste es el fin, el final.

Ajahn Pasanno y Ajahn Amaro


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